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El experto responde:
Buenas noticias: trabajar en una central nuclear es plenamente compatible con la lactancia materna y quien diga lo contrario miente como un bellaco.
El embarazo es distinto porque los embriones son extremadamente sensibles a las radiaciones y pueden sufrir efectos secundarios (malformaciones) que no son posibles a otras edades y porque el feto entra en la central con su madre.
Con la lactancia no ocurre esto:
- Primero porque el bebé se queda en casa.
- Segundo por los efectos de la radiactividad sobre un niño son más o menos los
mismos que sobre un adulto.
¿Qué hay de peligroso en una central nuclear, ahora que ya no dejan fumar?
Las radiaciones y los isótopos radiactivos.
Las radiaciones viajan a la velocidad de la luz. Un segundo
después de salir de la central, las radiaciones que hayan podido atravesarte
están a 300.000 km de distancia, y no pueden afectar de ningún modo a tu
hijo.
¿Y los isótopos radiactivos? En circunstancias normales, se supone que no debes estar en contacto directo con ningún isótopo. Bueno, vale, supongamos que alguno se escapa de vez en cuando y que en el aire del sitio donde trabajas hay un cierto
número de átomos radiactivos. Seguro que hacéis controles y que son muy pocos.
Algunos de esos átomos se depositan, como polvo, sobre tu ropa, tu piel o tu pelo. Algunos los inspiras, y la mayoría de estos los vuelves a espirar, aunque alguno puede que se quede en el pulmón o incluso que pase a tu sangre. Algunos los ingieres, y de estos también puede haber algunos que se absorban. Seguro que el número de átomos que se te enganchan en el pelo y la ropa es muy superior al de átomos que ingieres o respiras.
¿Te tienes que cambiar de ropa y duchar y lavar el pelo cada vez que sales de la central? Si no tenéis esa norma, quiere decir que el número de átomos que puedes tener en la ropa es tan bajo que no vale la pena ducharse. Y el número de átomos ingeridos es más bajo aún.
De los átomos ingeridos, algunos pueden pasar a la leche. Para la mayoría de los medicamentos, la cantidad que pasa a la leche es entre la centésima y la de milésima parte de la dosis total que ha tomado la madre.
Es decir, no es posible pasarle un átomo a tu hija sin que tu recibas 100 ó 1.000. No es posible que tu hija reciba dos milisieverts (que viene a ser la radiación natural de fondo) sin que tu recibas una dosis de 200 o 2.000 milisieverts, que es bastante grande y supongo que te garantizaría la baja definitiva en la central.
Si de verdad estás recibiendo de forma habitual esas dosis, lo que tienes que hacer no es destetar, sino salir corriendo y no volver nunca más a la central.
Si de verdad hubiera radiactividad en tu leche, radiactividad en tus pechos, ¿iba a desaparecer acaso por destetar? ¿No eres radiactiva toda tú? ¿No coges a tu hija en brazos y la aprietas contra tu seno? ¿No pasas la noche brillando en la oscuridad junto al hombre al que amas? ¿No preparas la cena con esas mismas manos con las que manipulas los isótopos?
Por favor, seamos serios o bien no hay ningún riesgo y puedes dar el pecho tranquilamente o bien el riesgo es tan grande que no puedes volver a tu casa, ni acercarte a menos de cincuenta metros de tu familia ni de ningún otro ser humano.
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