|
El experto responde:
Aunque somos una sociedad laica, las tradiciones cuentan, y muchos padres agnósticos o ateos como vosotros pueden encontrarse con que su hijo quiere hacer la primera comunión.
Lo más probable es que, tal y como dices, vuestra hija se haya contagiado de la ilusión, el ambiente y los preparativos de otros compañeros que sà van a hacerla.
Las fiestas y celebraciones no son hechos exclusivamente religiosos, sino también sociales, antropológicos y hasta comerciales. Seguimos celebrando la Navidad y la Semana Santa, y es que hay que tener en cuenta que incluso mucho antes del cristianismo existÃan fiestas de invierno, de primavera...
En ciertos paÃses musulmanes, a la misma edad aproximada de nuestra primera comunión, celebran el rito de la circuncisión. Festejar ciertas estaciones del año y ciertas edades de la vida parece ser un fenómeno que trasciende épocas y religiones.
¿Qué hacer entonces? Cabe desde luego la opción de explicarle a la niña que ella no va a hacer la primera comunión porque su familia no es creyente. Cabe también la opción opuesta de dejar que haga la primera comunión para que disfrute con los demás de la fiesta, los regalos, los vestidos, etc.
Si elegimos esta solución, lo mejor es quitar importancia a la significación religiosa, aunque deberéis sopesar cuidadosamente las implicaciones psicológicas, que pueden ser arduas para la niña, de hacerle participar de un sacramento religioso al que os sentÃs totalmente ajenos.
La opción más flexible, si no queréis que haga la comunión, es organizarle sin más una fiesta con regalos, invitados, un traje especial... en la que pueda disfrutar como los otros niños que sà la hacen. Asà no se sentirá diferente.
|