Cuéntame un cuento
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El cristal mágico PDF Imprimir E-mail
Escrito por bjuan   
22/02/2010

Por:
María José Vidal García



Hace mucho, mucho tiempo, nuestro mundo y el mundo de las hadas estaban separados por un cristal mágico. Y tal era el poder de este cristal, que sólo las hadas veían lo que pasaba al otro lado.

En aquel remoto tiempo, nuestro mundo no era como lo conocemos ahora. Todo él era de un color gris opaco: las casas eran grises, la gente era gris, incluso el cielo era siempre gris...

Mientras tanto, en el país de las hadas el color brotaba por todos lados. Rojo, verde, azul, amarillo... todo era color y alegría.

La hadas pasaban su tiempo cantando y bailando, disfrutando cada día de la hermosura del lugar donde vivían...bueno, todas menos una, ya que existía un ser, un hada joven y hermosa, que se sentía muy apenada por el mundo triste y gris en el que vivían los humanos.

Iris, que así se llamaba, lloraba amargamente por ello y soñaba con poder cruzar el cristal y poder llevar un poco de alegría al otro lado.

Siete de sus mejores amigas idearon un día un plan: con polvo mágico de sus alas construirían un puente de un mundo al otro y, así, Iris podría cumplir su sueño. Construirían un arco para Iris con los siete colores de cada una de sus alas.

Y dicho y hecho: gracias a este arco de colores, nuestra amiga traspasó el cristal mágico hasta nuestro mundo. Y tal fue su emoción, que gruesas lágrimas brotaron de sus ojos; lágrimas que, al filtrarse a través del ArcoIris, se mezclaron con el polvo mágico de las hadas y, para sorpresa de todos, llenaron de color aquel mundo gris.

Desde aquel día, cada cierto tiempo, Iris y su siete amigas recargan de color nuestro mundo. Piensa en ello cada vez que veas un arcoiris y finas gotas de lluvia mojen tu cara.
Última actualización el Lunes, 22 de Febrero de 2010 11:35
 
Sin el hada, la Naturaleza no es nada PDF Imprimir E-mail
Escrito por bjuan   
15/02/2010

Por: José Araujo



Os relato a continuación un cuento que le suelo narrar a mi hijo de tres años y que le encanta. A mi me gusta especialmente, ya que me le inventé yo, y considero que se ajusta de una forma bastante rigurosa a lo que en la actualidad estamos viviendo. Espero que a vosotros también os guste.


Érase una vez un hada encargada de cuidar del Medio Ambiente: protegía a los árboles para que no fueran talados, cubría las plantas para que no fueran aplastadas, soplaba fuerte por encima de la región con el fin de desplazar el humo contaminado... en fin... permitía que nuestro entorno pudiera ser al menos, disfrutado....

Pero un día, llegó a oídos de un señor muy rico, muy avaro, y muy poderoso, al que apenas le importaba su entorno y que era dueño de una fábrica que talaba árboles y vendía madera...: decidió raptar al Hada ... y como era muy poderoso ¡ Lo consiguió ¡¡

Los habitantes de la región comenzaron a notar cómo el agua sabía mal, el aire olía fatal y las plantas y los ríos se deterioraban .... hartos de ello, decidieron unirse y rescatar a la hada: pero primero deberían urdir un plan.

La única forma de lograr rescatarla era intentando concienciar al empresario, y para ello, le enviaron una carta, explicándole lo sucedido. Cuando el avaro empresario la leyó, no le dio apenas importancia "papanuchas....” .
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Por lo tanto, nuestros héroes decidieron no consumir los productos de madera que vendía.. El empresario comenzó a ver descender sus ganancias... y bajaban... hasta que los ciudadanos se concentraron a las puertas de su empresa con una gran pancarta que decía: "Sin el hada, la naturaleza se queda sin nada".

El empresario, al ver a todos los ciudadanos apoyando una causa común, se dio cuenta de lo equivocado que estaba... y recapacitó: sus beneficios también dependían del respeto a la naturaleza , por lo que salió al balcón de su gran empresa y con un micrófono anunció: “¡ Reconozco que me he equivocado¡¡ Pensaba que mis beneficios dependían de la tala, pero me he dado cuenta de que realmente, de lo que dependen es del trabajo de nuestra hada.... por lo tanto... para recompensar el daño que os he hecho, prometo cuidar del entorno, y cada vez que tale un árbol, plantaré otro... Además, liberaré a vuestra-nuestra hada, y contrataré a muchos ciudadanos que colaboren con ella para conseguir ese objetivo¡¡”

Y así lo hizo y los ciudadanos aplaudieron y lloraban, aliviados.... Y lo mejor de todo fue que en ese mismo momento un gran arco iris se dibujó en el horizonte, ¿sabes que significaba? Que el Medio Ambiente comenzaba a sonreír ....
Última actualización el Lunes, 15 de Febrero de 2010 09:58
 
El elefante Trombón y los traviesos ratoncillos PDF Imprimir E-mail
Escrito por bjuan   
09/02/2010
Por: Eva Moreno

Elefante Trombón tenía el jardín más bonito de todo el pueblo. Cada día regaba las flores usando su enorme trompa.

¡Bien! -decía a su amigo el perrito Perry-, así me ahorro la mangueras, ¿ves?

Trombón cansado de cuidar su jardín, entró en su casa para leer un libro de cuentos que le gustaba mucho. De repente vio con espanto como unos ratones se comían sus libros.

¡Fuera de aquí! -Les gritó a los ratoncitos-.¡Ahora no podré leer mi libro de cuentos! Trombón cansado de que los ratones se comieran todos sus libros, los atrapó y los ató a un enorme cohete rojo.

-¡Bien! -dijo -. Os voy a mandar a las nubes. Ya no volveréis a comeros mis libros.

Pero un ratoncito muy travieso que había logrado escapar cortó la cuerda sin que lo viera el elefante y la ató a la pata de Trombón.

¡Adiós ratoncitos golosos! ¡Ya no me molestareis más! -dijo Trombón. Pero al salir disparado el cohete, no fueron los ratoncitos los que volaron por el aire sino el enorme elefante.

¡Socorro! ¡Socorro! -gritó -. ¿Qué es lo que ha pasado? Los ratoncitos miraban divertidos como el elefante subía cada vez más alto. -¡Ahora nos comeremos todo tus libros! -dijeron los ratoncitos.

Habiéndose librado del pobre elefante, los ratoncitos se dispusieron a comerse todos los libros. ¡Viva! ¡Viva! -gritó el más travieso.

Pero los golosos ladronzuelos encontraron pronto su castigo. Terminada la fuerza del cohete, Trombón, dejó de subir y cayó encima de ellos. ¡Ay! ¡Ay! ¡Socorro! -Gritaron los ratoncitos-. Eso nos pasa por malos.

El elefante que era muy bueno, perdonó a los ratoncitos y estos le prometieron portarse bien. Trombón les regaló unos buenos pedazos de queso y les dijo: Es mejor que seamos amigos, ¿no?

¡Si! ¡Si! -contestaron los ratoncitos.

 
Canción para recoger juguetes PDF Imprimir E-mail
Escrito por bjuan   
01/02/2010
Por: Andrea Casas Freire


Cuando mi niña tenía cinco meses -ahora tiene 16-, le inventé una canción para que se acostumbrara a que antes de ir a la cama tenía que guardar todos los juguetes. Ahora, uno recoge lo que siembra y cada noche entre ella y yo guardamos todo en la caja porque es hora de ir a dormir. Bueno, la letra es la siguiente:

Como a la cama tenemos que ir...
Una cosita tenemos que hacer...
¿Y eso qué es... y eso qué es...?
Es muy fácil de responder...
A guardar a guardar cada cosa en su lugar...
Yo me voy a descansar... a la cama me voy ya...
A guardar, a guardar, cada cosa en su lugar...
Hasta mañana muñes...
Adiós... Adiós...


Última actualización el Lunes, 01 de Febrero de 2010 10:12
 
La estrella de mar PDF Imprimir E-mail
Escrito por bjuan   
26/01/2010
Por: Eva Cano Fortuna


Marina era una estrella de mar muy curiosa. Tenía sólo 3 añitos, pero se pasaba el día y la noche soñando que era una estrella del cielo. Ella quería brillar y ser admirada por todos, como las estrellas que se ven en el cielo por las noches.

Un día decidió salir del mar e intentar llegar al cielo con las otras estrellas. Así que, para nadar muy rápido, agitó sus cinco brazos y consiguió salir a la orilla.

Ya en la playa vio a el sol y le preguntó:
-¿Cómo puedo llegar a ser como las estrellas del cielo?

Y el sol le respondió:
-Yo soy la estrella más cercana. ¿Quieres brillar como yo?

Y la estrellita curiosa respondió:
-Sí, quiero ser brillante y admirada como tú.

El sol, sonriendo, le dijo:
_Si logras ser como yo, entonces nadie podrá acercarse mucho a ti porque se quemarían y estarías siempre sola.

Entonces la estrellita pensó en los demás animales del mar, en las algas, en los peces, en la arena y se dio cuenta de lo divertido que es el mar. Allí nunca estaba sola. Y ya nunca más quiso dejar de ser una estrella de mar.




Última actualización el Martes, 26 de Enero de 2010 10:38
 
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