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Las disputas y peleas entre hermanos son molestas pero inevitables. Y además son una gran ocasión para enseñarles a resolver sus conflictos de modo inteligente y constructivo y a buscar alternativas al impulso natural de agredir cuando las cosas no salen como ellos desean.
Así tienes que actuar:
- Ante una pelea con descalificaciones, gritos, llantos y quizás alguna agresión física, tienes que intervenir, controlar la situación y esperar un poco a que el arrebato pase.
- Acto seguido pide a los niños que, con la mayor calma posible, por turno y sin ser interrumpidos, hagan una exposición completa de sus motivos.
- Después anímales a exponer sus propias sugerencias para solucionar el motivo de la disputa. La idea es que los dos hermanos se queden contentos con el resultado.
- Se trata de que vayan asimilando que siempre hay una solución posible, satisfactoria para ambas partes, aunque también ambos deban ceder un poco, y que ellos pueden aprender a buscar la solución.
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