| Cuéntame un cuento |
| La niña que dibujaba |
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| Escrito por bjuan | |||||
| 02/08/2010 | |||||
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En un pueblo muy pequeño y distante vivía una niña que se llamaba Irene. Ella vivía con sus padres y un hermano menor. Le encantaba dibujar. Pasaba el rato dibujando. Su pueblo aunque pequeño era muy bonito, había un parque lleno de pinos, pájaros y un lago con peces y patos. A Irene le encantaba la naturaleza, ella cuidaba mucho del medio ambiente. Ella quería que el cielo siguiera azul, tan azul que contrastara con la nubes. Quería que el aire que respiraba siguiera tan puro como era allí en su pueblo. Pero al paso que Irene crecía, su pueblo también crecía. ¡Pero había un problema! Su pueblo crecía tan desordenado que pasó una cosa terrible: de repente ya quedaban pocos pinos, y en su sitio fueron surgiendo viviendas, polígonos, tiendas y otras cosas más. Entonces Irene empezó a preocuparse, porque aquellos colores que a ella tanto le gustaban, el verde de los árboles, el azul del cielo, el rojo de las rosas, todo iba desapareciendo poco a poco. Fue cuando ella tuvo una gran idea: antes de que todas aquellas cosas tan bonitas desaparecieran, ella iba dibujando y pintando, con la intención de no olvidar jamás cuánta cosa bonita había en la naturaleza. {mospagebreak} Empezó por el parque. Hizo un dibujo precioso, con todos los árboles verdes brillantes. Y menos mal que dio tiempo de acabar el dibujo del parque, porque pronto acabaron con él para hacer un centro comercial en su sitio. Luego ella hizo un dibujo del cielo azul, con nubles blanquitas... Justo al día siguiente empezó a funcionar una fábrica de cemento que echaba un humo negro tan horrible que el cielo se quedó gris. Ya no se podía ver el cielo azul desde el pueblo. Después Irene empezó a dibujar el lago con los peces y patos. Pero allí empezaron a echar basura, y el lago se contaminó. Desafortunadamente los peces y los patos se murieron. Y ella empezó a observar las personas que vivían en el pueblo y se dio cuenta de que la gente ya no era tan feliz como antes. Estaban siempre preocupadas, con prisas, pasaban de estar felices. Ya no tenían tiempo para charlar con los vecinos, para conmemorar la fiesta del pueblo... ¡pobres personas! Irene estaba segura de que la gente de su pueblo estaba de aquella manera porque en el pueblo ya no había colores para alegrar la vida. Ya no había el azul del cielo, el verde de los árboles, el rojo de las rosas... Entonces tuvo una gran idea: para que la gente se acordara de lo bonito y alegre que era el pueblo, Irene amplió sus dibujos y los expuso por todo el pueblo, para que todos los vieran. Aquel mismo día pasó una cosa maravillosa: la gente realmente se puso a ver los dibujos de Irene, la fábrica paró, los coches pararon, y todos se quedaron emocionados al recordar cómo eran de felices viviendo con tanta naturaleza alrededor. Se dieron cuenta de que tenían que hacer algo para que los colores de la vida volvieran al pueblo. Se pusieron a replantar los árboles, a organizar la fábrica para que no contaminase tanto el medio ambiente, ya no echaban nada malo al lago. Estaban haciendo cosas para que fuera posible crecer sin devastar la naturaleza. Pues todo eso sirvió de mucho: ¡El pueblo volvió a sonreír! E Irene, la niña que dibujaba, pasó para la historia de aquel pueblo. La hicieron una estatua en el parque, llena de árboles y pájaros. Y lo más importante fue la lección: que ¡HAY QUE CUIDAR DE LA NATURALEZA!
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| Última actualización el Lunes, 02 de Agosto de 2010 08:50 |
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