| Cuéntame un cuento |
| La buena suerte |
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| Escrito por bjuan | |||||
| 12/07/2010 | |||||
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Había una vez un niño llamado Héctor que estaba empeñado en encontrar la “buena suerte”,así que pasaba el día buscando debajo de la cama, detrás de la cortinas, por los cajones... La voz de mamá le recordó que ya llegaba tarde a casa de su abuelita, así que dejó de buscar y salió corriendo. La abuela vivía al otro lado del pueblo y tendría que recorrer un gran trecho hasta llegar a la casa y para colmo, comenzó a llover. “Este es el colmo de la mala suerte –pensó-, y además acaba de entrarme alguna piedrecilla en el zapato, porque algo me pincha”. Se disponía a descalzarse para ver qué era lo que tenía en el zapato cuando de repente dejó de llover, con lo que sin perder más tiempo prosiguió su camino. No había caminado ni tres pasos cuando vio un perro que andaba cojeando y, a pesar de que ya llegaba tarde, se paró para ver qué le pasaba. Resultó que llevaba clavado un pequeño broche que sacó con gran cuidado. El dueño del perro, al enterarse, le regaló unas monedas y le aseguró que podría ir a jugar con su perro cuando quisiera. También le dijo que la señora del kiosco estaba muy apenada por la pérdida del broche. Y como Héctor era un niño muy noble, fue rápido a devolvérselo. La señora quedó tan agradecida que le llenó los bolsillos de caramelos y le prometió muchos más cada vez que pasara por allí. “¡Vaya! -pensó Héctor-, éste debe ser mi día de suerte!” Y entonces volvió a notar la piedrecilla en su zapato, pero recordando lo tarde que era ya, echó a correr hacia la casa de su abuela. No tuvo que correr mucho, porque apareció el papá de su amigo Miguel, que se ofreció a llevarlo en coche. Ya estaba cruzando el jardín cuando, de nuevo, notó la piedrecilla y por fin se descalzó para quitarla de su zapato, al tiempo que su abuela salía a recibirlo. Era una piedra minúscula, con forma estrellada, que rápidamente tiró entre las flores del jardín. Mientras merendaban le contó todo lo ocurrido a su abuela, que después de un rato dijo con voz dulce: -"Cariño, tanto tiempo buscando la suerte y al final ha sido ella la que te encontró a ti. Esa pequeña piedra tan rara que acabas de tirar ha sido la causa de toda la buena suerte que has tenido hoy ¡y tú la has tirado al jardín! Pero no estés triste, la suerte sigue ahí y pronto encontrará a otro niño, o quizás algún día te vuelva a encontrar a ti". Así que ya sabéis, amiguitos: si algún día os entra una extraña piedrecilla en el zapato, observadla bien antes de tirarla... ¡Nunca se sabe cuándo la suerte se puede cruzar en tu camino!
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| Última actualización el Lunes, 12 de Julio de 2010 09:48 |
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