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El experto responde:
Las malformaciones en los dedos de los pies son muy frecuentes:
- Adactilia: falta de un dedo. - Polidactilia: dedos supernumerarios. - Sindactilia: dedos unidos entre sí. - Pies aductos: pies desviados hacia adentro que en vez de estar paralelos se están mirando entre sí. - Acabalgamiento de algún dedo que se sitúa por encima de otro.
Esta última malformación es la más frecuente y, aunque no puedo verla, posiblemente sea la de tu pareja. Los tres últimos dedos de los pies se colocan como encogidos en forma de garra, acabalgándose entre ellos.
La mayoría de los niños que nacen con esta malformación no tienen problemas, pues al comenzar a caminar los dedos se sitúan normalmente abriéndose paso entre ellos, con lo que el niño camina y corre sin tener molestias y sin necesidad de tratamiento.
Cuando la malformación es más prominente y no se trata de pequeño, puede llegar a producir trastornos en el resto del pie y son frecuentes los dolores y molestias al caminar. En estos casos, es imprescindible que los calzados sean holgados para que no ejerzan presión sobre los dedos, y si no mejoran, es necesario acudir al traumatólogo para que estudie la malformación y ver si es o no necesario pasar por la cirugía.
Con respecto a tu pregunta sobre la posible herencia de estas malformaciones, tendremos que saber primero cuál es el diagnóstico exacto del problema de tu marido para poder hacer un juicio concreto. Puedes consultármelo cuando lo sepas.
No obstante, no todas las malformaciones de los dedos de los pies son de carácter hereditario. Algunas son producidas por la posición anormal del pie dentro del útero materno durante el embarazo. Incluso las que tienen un componente hereditario, genético, no siempre aparecen en otros miembros de la familia y, si aparecen, no tiene porque aparecer con la misma intensidad.
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